No es democrático ni constitucional que políticos y jueces vayan por un lado y la mayoría de los españoles por otro. Con ello demuestran que se creen castas al margen de las normas y el sentido común.
La que han montado la cúpula del PSOE, el Gobierno y parte de la oposición por unas declaraciones del ministro de exteriores venezolano que, en su mayoría, firmaríamos gran parte de los españoles, pone en evidencia que ellos funcionan con reglas no escritas. ¿Por qué el gobierno actual tiene que defender la honorabilidad de los expresidentes fuera de sus funciones?¿Que un señor presida durante un tiempo el gobierno de nuestra nación ya nos deja en deuda permanente con él?
No podemos estar orgullosos de su trabajo como presidentes, ni de González que nos metió en la OTAN, rebajó las pensiones y terminó devorado por la corrupción y el GAL, ni de Aznar que desató la especulación que propició la burbuja del ladrillo, nos metió en una guerra ilegal y letal para cientos de miles de personas y terminó enredado en sus propias mentiras. Mucho menos, de sus trayectorias profesionales actuales al servicio de las grandes finanzas.
Ahora las cúpulas del poder judicial piden respeto para el mismo. El respeto no se impone hay que ganarlo. Para conseguirlo tendrían que respetarse ellos mismos. Unas instituciones que están en precario por las presiones partidistas no se merecen nuestro respeto y muchas de sus últimas decisiones tampoco.
El ex fiscal Anticorrupción Jiménez Villarejo declara hoy a El País refiriendose a la querella del acusado Francisco Correa (de Gurtel y PP S.L.) contra el Juez Garzón admitida por el Supremo: “La admisión de esa querella constituye la forma más grave producida hasta ahora en España de alianza objetiva de los tribunales y los corruptos, porque transmite un mensaje evidente de amparo de sus conductas y de posible impunidad. Si la respuesta a la actuación judicial es la persecución del juez, consentida y tolerada por el Tribunal Supremo, incluso por magistrados progresistas, aún se pone más de relieve que la persecución de la corrupción sigue siendo una asignatura pendiente.”