No me gusta el futbol, me parece un deporte aburrido. En la adolescencia fuí a un partido y la violencia de las gradas me expulsó para siempre.
Me gusta la información y, aunque no sea la mejor, veo los telediarios de TVE1. Ahora no puedo. Los interrumpen continuamente con conexiones vacías sobre el mundial. No soporto esta falta de respeto para la audiencia en una televisión pública.
La televisión está futbolizada, los periódicos, la radio (los “periodistas” deportivos ya no dicen palabras, gritan onomatopeyas, nos tratan como animales), las calles, la monarquía (esto lo entiendo), la política (Sebastián diciendo que si la roja gana el mundial habrá que revisar al alza las previsiones económicas), todo está futbolizado.
La crisis, la corrupción y los fracasos del gobierno han pasado a un segundo término. Con futbol y cerveza los males son menos. Creí que esto sólo podría pasar con Franco, pero ahora estamos igual y no sólo por la fuerza del mercado, los políticos y los medios empujan como el que más. Todo para convertir al ciudadano en forofo. La democracia en espectáculo.
Si gana la roja, nadie me va a convencer de que ha ganado España.
12. Julio 2010 en 10:44
Cuando todo Madrid era anoche tan patriota, cada cual con su bandera, yo me preguntaba: ¿Cuántos de éstos serán mañana lo suficientemente patriotas para acudir a su puesto de trabajo con buen ánimo y realizar un trabajo satisfactorio?