Terrorismo contra la paz o no todo es lo que parece

El pasado día 12 (cuatro días después de la toma de posesión del nuevo presidente colombiano) un coche bomba explotó en Bogotá y causó 11 heridos. Ayer, dos semanas antes de que las tropas de EEUU abandonen las operaciones de combate y se retiren a sus cuarteles, un terrorista suicida causó al menos 57 muertos y más de 120 heridos.

El nuevo presidente colombiano tiene entre sus objetivos prioritarios negociar la paz con las FARC y el atentado de Irak complica la retirada de tropas prevista por la presidencia de EEUU. Ambos casos van contra los planes de paz.

¿Quién gana más con estas guerras? No es cierto que en la guerra pierdan todos. Unos pocos se forran siempre. La poderosa industria del armamento y suministros bélicos y las emergentes industrias de seguridad (como llaman ahora a los ejércitos privados) tendrían que cerrar si se acabaran los conflictos armados.

Atentados como estos los puede hacer cualquiera (el terrorismo es barato) pero unos están más interesados que otros en que los conflictos bélicos no terminen. En muchas ocasiones, unos quieren atentar y otros les dan facilidades para hacerlo. No siempre son los terroristas los más culpables.

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