Autolegitimación

El teatro político sigue fingiendo estrenos. Los diputados de los partidos mayoritarios, con su representación devaluada por haber sido elegidos con una ley electoral obsoleta e injusta, aplauden a una Monarquía obsoleta y discutida, fingiendo y asumiendo una representación que no tienen. Es patético y sería motivo de risa si no fuera a nuestra costa. El Parlamento cada vez se parece más a los payasos de la tele de la época anterior: ¿Como están ustedes? ¡¡¡¡ Bieeeeeen !!!!

 

El tiburón de las finanzas, extraña mezcla de Botín y Chiquito de la Calzada, predica sangre, sudor y lágrimas (el discurso preferido de la derecha), esta vez con conocimiento de causa; pero tratando de ocultar que él, por su trabajo anterior, es uno de los causantes de las desgracias y que va a tratar de prolongarlas porque está haciendo las políticas que le dictan sus amos de siempre y que sabemos que no son la solución sino el problema.

 

Que sigamos financiando esta estafa porque la llaman crisis y respetando este sistema corrupto e ineficaz porque lo llaman democracia, es lo que no puedo entender. Que los medios desinformativos lo adornen con su mejor retórica, tampoco.

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