El gobierno miente. Ayer Tiburón de Guindos exageraba las previsiones del paro cifrándolas en 5 millones y medio y hoy han sido 5 millones 250 mil; no es que sean pocos, pero son menos de los que desearía el ministro para poder justificar lo injustificable: unas medidas que sólo supuestamente tratan de mitigar el paro. Él sigue predicando una reforma laboral como medida anti paro que no tiene ninguna verosimilitud.
La crisis en España se manifiesta en una caída del crédito y una caída del consumo. La caída del crédito es culpa de los bancos que, por una parte están endeudados y por otra pueden invertir en economías emergentes o paraísos fiscales. La caída del consumo se debe precisamente al aumento del paro y de la precariedad en el empleo, además del exceso hipotecario. Todo lo que sea precarizar el empleo o contener/bajar los salarios es fomentar la caída del consumo y, como pescadilla que se muerde la cola, aumentar el paro.
El acuerdo de patronal y sindicatos de semicongelar los salarios para los próximos tres años, va en esa nefasta dirección. A las empresas no les va a proporcionar mucho beneficio y sin embargo sus ventas van a seguir disminuyendo. Estamos en manos de economistas talibanes que no actúan según la realidad, sino según verdades reveladas. Claro que es una revelación interesada porque, de esta manera, los superricos siguen ganando.
Todas las instituciones europeas y mundiales están pidiendo más reformas laborales cuando lo que se necesita son reformas fiscales que eliminen las injusticias de las actuales imposiciones contra las rentas del trabajo y que consigan fondos de los más ricos para incentivar el consumo subiendo salarios y pensiones y mejorando las prestaciones sociales. Así salieron de la crisis del 29.
Ellos lo tienen que saber, por tanto nos están mintiendo con el mayor de los cinismos.